La autora Keum Suk Gendry-Kim cuenta en esta obra el testimonio real de Lee Ok-Sun, una mujer coreana que, durante la segunda guerra mundial, fue secuestrada por el ejército japonés y obligada a ejercer de “mujer de consuelo”, un eufemismo usado para las prostitutas que eran forzadas a servir sexualmente a los soldados japoneses. Ok-Sun nació en una familia muy pobre y apenas tenía para comer. De niña deseaba ir a la escuela para aprender, pero su familia solo podía permitirse que el primogénito fuera. La situación de la familia empeoró cuando el padre se lesionó y no podía trabajar y la madre se ve obligada a vender a Ok-Sun a una familia sin hijos que la harían trabajar de sirvienta solo para que su hija no pasara hambre.
Fue cuando tenía 16 años que Ok-Sun fue capturada por los japoneses y llevada a una estación de consuelo en China. Allí era violada por soldados japoneses a los que no les importaba contagiarle una enfermedad venérea o dejarla embarazada a pesar de que el reglamento del ejército exigía usar preservativo. El único motivo por el que recibía atención médica era en caso de enfermedad de transmisión sexual, ya que eso la haría menos productiva para el dueño de la estación de consuelo. Los abusos constantes hicieron que muchas mujeres sometidas a todo esto desearan la muerte, pero Lee Ok-Sun logró sobrevivir hasta el final de la guerra y vivió en China sin regresar a Corea y reencontrarse con su familia hasta 1996, cuando recibió la ayuda un programa de televisión coreano de carácter social que ayudaba a las familias a reencontrarse. Lee Ok-Sun se hizo activista para que Japón reconociera los crímenes de guerra que cometió durante su periodo imperial y compensara a las “mujeres de consuelo”, cosa que Japón aún no ha hecho.




Participación de autoras
Escritura
Dibujo




