Ha estallado la guerra entre la República y los separatistas. Las fuerzas de los separatistas, lideradas por el general Grievous, han logrado secuestrar al canciller Palpatine, teniendo que ir Anakin y Obi-Wan a su rescate. Aunque logran rescatarlo, el general Grievous escapa y es a Obi-Wan a quien el consejo jedi le asigna la misión de perseguirlo, dejando a Anakin al margen.
Anakin tiene una buena relación con el canciller Palpatine y éste ha usado su puesto para ordenar su incorporación al consejo jedi para que allí sea sus ojos y oídos, pero el consejo se niega a darle el título de maestro a Anakin y sospechan de Palpatine, que, con la situación de guerra, el senado le ha ido otorgando poderes especiales en el gobierno, así que le otorgan la misión a Anakin de vigilar al canciller.
Anakin ha mantenido su relación con la senadora Amidala en secreto y ésta se ha quedado embarazada. Anakin tiene visiones en sueños sobre que su mujer muere en el parto, así que se obsesiona por buscar una forma de evitarlo. El canciller Palpatine le habla de una leyenda sobre un lord sith que era capaz de usar los poderes del lado oscuro de la fuerza para controlar la vida, siendo Anakin tentado por el poder de engañar a la muerte.