Los reinos del norte han recrudecido su lucha contra los Scoia’tael y exponen sus cadáveres en los bosques como advertencia, todo con el fin de evitar que sean un obstáculo cuando se desate la guerra contra Nilfgaard. Cuatro monarcas han forjado una alianza para conspirar con el objetivo hacer parecer que es Nilfgaard quien empieza las hostilidades y así justificar la guerra mientras se preparan en secreto para el conflicto. Por otra parte, el emperador Emhyr de Nilfgaard está al corriente de estos planes y planea anticiparse a ellos, así que la guerra es inminente. Geralt, mientras tanto, ha pagado a una asesoría legal cuya verdadera actividad consiste en liberar a sus clientes de apuros recurriendo a la recopilación de información, la intimidación y el chantaje para que investigara a Rience y la información que recibe el brujo es que el tal Rience trabaja para uno de los hechiceros reconocidos de los reinos del norte, existiendo la posibilidad tanto de que Rience trabajara por su cuenta para Nilfgaard sin el conocimiento de su amo como que hubiera un traidor entre los hechiceros.

Yennefer, quien al final se había encargado de enseñar magia a Ciri, se lleva a ésta del santuario de Meritele a la isla de Thanned, lugar donde hay una academia de magia donde Ciri podrá aprender mejor y, a la vez, estará mejor protegida de quienes la buscan. En Thanned también está a punto de celebrarse el congreso de hechiceros, donde se discutirá sobre el clima político actual. El consejo de hechiceros se ha pronunciado en contra de romper el acuerdo de paz con Nilfgaard y empezar una guerra, pero en este congreso se verá dónde están las lealtades de cada uno de sus miembros. Y, ante todo este panorama, la neutralidad de Geralt será continuamente puesta en tela de juicio.