Tras salvar a un mercader cuyo carro se había quedado con una rueda atrapada en un puente donde por la noche aparecían monstruos, Geralt acaba malherido. Este mercader se encarga de transportarlo en su carro en busca de asistencia médica mientras Geralt toma un alucinógeno entre sus elixires de brujo. En su sueño, Geralt se reencuentra con Yennefer primero durante una fiesta de mayo y luego con la reina de Cintra en su reino. Geralt hablará con ellas sobre el destino, sobre personas predestinadas y de como hace falta algo más para que permanezcan juntas.

El brujo le pidió al mercader como pago aquello que no esperaba cuando regrese a casa, una costumbre de los brujos para conseguir niños a los que entrenar dentro del oficio después de que sean sometidos a mutaciones de las cuales solo sobrevivirán tres o cuatro de cada diez. Pero Geralt sería sorprendido por el destino al llegar a casa del mercader. Este relato prepara todo para la primera novela de la saga con ese final y mostrando como el imperio de Nilfgaard vino desde el sur conquistando y arrasando todo a su paso, incluyendo Cintra.