El último trabajo de Geralt lo ha llevado adentrarse en Brokilón, un espeso bosque habitado por dríades, quienes disparan con sus arcos a los seres humanos que osen adentrarse en el bosque, ya que están resistiendo como pueden que la humanidad les arrebate su bosque. Geralt se encuentra en el bosque con Ciri, una princesita de 10 años que acabó perdida en el bosque al escapar de un matrimonio concertado con un príncipe de otro reino. Pero Ciri no es alguien ajeno a Geralt y este encuentro no fue fruto de la casualidad, sino que forma parte del destino del brujo, un destino que fue entrelazado antes de que Ciri naciera y al que Geralt intenta rechazar, pero la espada del destino tiene dos filos.