Abigail es una adolescente que vive en el pueblo de Salem durante finales del siglo XVII. Cuando alcanzó la pubertad, el consejo de mujeres de Salem se reunió y le dijo a Abigail que se abstuviera de mirar a la cara a los hombres, que siempre mirara hacia abajo, que no hablara con ellos sin compañía, además de cortarle el pelo, todo esto para evitar atraer el deseo de los hombres y acabar embarazada. Es a partir de ese momento que Abigail empieza a notar lo opresivo que es en realidad el pueblo.
La gente del pueblo, a causa de la sugestión, ve a los hombres nativos, que tenían la costumbre de pintarse la cara de negro, como demonios. Las cosechas empiezan a ir mal y una cría de oveja nace con dos cabezas, así que la gente piensa que el pueblo de Salem está bajo la influencia del diablo y empieza la paranoia colectiva. Las primeras víctimas de la caza de brujas son una mujer irlandesa y su hija, que regentan la taberna del pueblo. En un alarde de hipocresía, son quienes visitan habitualmente la taberna quienes las atacan y le prenden fuego a la taberna. Se empieza a acusar a mujeres de ir al bosque a hacer aquelarres, lo que llevaría a los infames juicios de Salem.