Clara es una joven vitalista, estudiante de segundo año de historia en la universidad de Barcelona y trabaja de camarera en un bar. Pero empieza a tener dificultades para leer y pensar, a no poder dormir bien por las noches y, finalmente, una mañana descubre que le cuesta mucho hablar. Es entonces cuando su novio la lleva al hospital el 16 de abril de 1997.
El psiquiatra que la ve le hace unas preguntas, entre las cuales está “¿Oyes voces?”. Ante la dificultad y lentitud de Clara para hablar, el psiquiatra muestra poca paciencia e interpreta que sí las oye, diagnosticándola erróneamente con esquizofrenia. Clara es ingresada en el psiquiátrico sin ni siquiera saber su diagnóstico.
En el psiquiátrico el personal muestra poca preocupación por quienes están ingresados, e incluso les lanzan reproches por su estado, como si fueran responsables de su estado mental o los efectos secundarios de la medicación. La medicación de Clara hace que le tiemblen las manos incontrolablemente, que no pueda pensar con claridad y que se le doble el cuello. El único apoyo que tuvo dentro del psiquiátrico fue de otras personas que estaban ingresadas, mostrando lo importante que es la solidaridad entre pacientes en una situación así.
No es hasta que sale del psiquiátrico y encuentra a un psiquiatra al que le importan sus pacientes cuando recibe un diagnóstico correcto, psicosis cicloide, y un tratamiento adecuado.
Montse Batalla nos cuenta usando a Clara como Alter Ego su experiencia ingresada en un psiquiátrico. El dibujo y narrativa gráfica de Xevidom ayuda a mostrar ese ambiente claustofóbico y esa monotonía acompañada por los medicamentos psiquiátricos que atrapa a la protagonista.
Esta historia nos muestra lo importante que resulta la empatía a la hora de que profesionales traten a personas con problemas mentales, siendo vital escucharlas bien y monitorizaras para asegurarse que no haya ningún problema con la medicación.
Participación de autoras
Este cómic está escrito por Montse Batalla.
